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Publicado el02 Mar, 2010 en General

No siempre es evidente si las paredes descascaradas o agrietadas son peligrosas. Hay que reconocer si afectan a los elementos estructurales de las viviendas.
Es quizás una de las preguntas que más se repite entre quienes miran las huellas que el terremoto dejó en sus departamentos y casas: ¿Esa grieta es un peligro?
Lo primero que hay que buscar es el plano estructural de la edificación, recomienda Juan Carlos de la Llera, experto en tecnología antisísmica de la UC. “Si el muro en cuestión aparece dibujado en el plano significa que la pared soporta la estructura. Y si éste tiene una grieta, amerita una evaluación urgente por un ingeniero”.
Si no se tiene el plano, explica el especialista, hay que golpear la pared con los nudillos. El sonido será hueco cuando se está frente a un tabique, el cual no pone en peligro la estabilidad del inmueble, pero si casi no hay sonido o los nudillos duelen al golpear, lo más probable es que sea un elemento estructural. Otra pista: habitualmente el muro que separa dos departamentos es estructural.
Una grieta se vuelve peligrosa sobre los 6 milímetros de grosor, y a mayor extensión hay más peligro.
“Las grietas importantes, en general, son las que aparecen inclinadas en 45 grados”, explica el ingeniero en daños estructurales de la U. Andrés Bello, Mario Pinto. “Con la magnitud de este terremoto es esperable que en departamentos y casas existan grietas. Ello no significa, necesariamente, que la estructura va a colapsar”, aclara.
El peligro aparece cuando las grietas forman una “X” en los muros estructurales. En ese caso, es recomendable llamar a un especialista para que analice si la casa o departamento es habitable. En la mayoría de los casos éstas son reparables, dice Pinto.
En todo caso, añade, en las casas es más difícil encontrar daños graves, a menos que estén mal diseñadas. Los que sí deben tener más cuidado son aquellos que han hecho ampliaciones sin ningún respaldo profesional.
En el caso de las construcciones de ladrillo, las grietas diagonales, en forma de escalera, son preocupantes, asegura Hugo Pereira, director nacional del Colegio de Arquitectos.
Además, si una grieta deja pasar la luz desde el otro lado de la pared, también es un signo de alerta.
Otro factor a considerar, tanto en casas como edificios, es su asentamiento. “Aunque la estructura haya descendido unos pocos centímetros significa que el suelo no está soportando bien”, dice el arquitecto.
La norma de mecánica de suelos fue creada después del terremoto de 1985. “El estudio de los suelos es muy reciente por lo que es posible que edificios anteriores a esa fecha estén sobre superficies arenosas, con mucha agua y poca resistencia”.
Para cerciorase de si un muro está inclinado, Pereira recomienda atar a una cuerda un objeto pesado. Poner la punta del cordel en la parte superior del muro y la gravedad creará una línea vertical de referencia; en un muro de 2,3 m de altura no debe haber más de 5 mm de inclinación.
Qué hacer ante la duda
Buscar los planos para identificar las zonas estructurales y revisar sus daños.
Observar si las columnas tienen grietas horizontales en los extremos superior e inferior.
En edificios, inspeccionar los primeros cinco pisos y los primeros dos subterráneos.
Verificar si hay descenso de la estructura o inclinación de las paredes.
En casas con losa radiante, el peligro no es mayor, porque ésta no suele estar en elementos estructurales.
Si quedaron fierros a la vista, éstos deben estar rectos. Si están doblados, puede ser grave.
Cuando no hay daños estructurales, es clave evitar la caída de cielos falsos, lámparas o muebles durante las réplicas.
Fuente: El Mercurio